Una planta de energía ubicada en Dakota del Norte utiliza tanques grandes de almacenamiento que contienen agua desmineralizada que era utilizada en el proceso de sus turbinas. El reto era mantener esta agua a una temperatura aceptable durante los fríos inviernos del Medio Oeste. También era necesario controlar muy de cerca los niveles de agua toda vez que había una tendencia de que los elementos tubulares quedaran expuestos al aire cuando los niveles de líquido disminuían. Esto causaba quemaduras y tiempo de parada costoso. Se necesitó un sistema preciso de control de temperatura para mantener la temperatura así como también proporcionar redundancias de seguridad para proteger al calentador en caso de sobrecalentamiento. El centro de control estaba ubicado lejos de la instalación por lo que la solución era necesaria para monitorear las actividades.